Clinica

Retos para el diagnóstico de la adicción en el adulto mayor

De acuerdo con la  Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica del INEGI, en el año 2018 en el país residían 15.4 millones de personas de 60 años o más, de las cuales cerca del 10% vivían solas, en tanto que cerca del 40% vivían en un hogar ampliado (un núcleo familiar y otras personas emparentadas) y poco menos del 50% vivían en su familia nuclear (con su pareja, son o sin hijos). Esto implica que casi 1.7 millones de personas adultas mayores viven solas (2). Ante este panorama se vuelve de vital importancia la detección y atención oportuna de cualquier condición de salud que pudiera mermar la calidad de vida de este grupo de la población.

10% de los adultos en México vivían solos en 2018 (Foto: Pixabay.com)

Si bien se ha prestado atención en la detección oportuna de condiciones de salud propias de la edad así como aquellas derivadas de malos hábitos durante las etapas previas de su vida, existen condiciones que pueden pasar desapercibidas aunque estén generando importantes afectaciones a quienes la padecen. Tal es el caso del fenómeno de las adicciones, que en si mismo tiende a invisibilizarse al generar estigmatización, lo que podría verse acentuado en los adultos mayores. Este estigma genera un retraso en la búsqueda de tratamiento adictólogico a la vez que es una barrera para acceder y permanecer en dicho tratamiento(7).

El estigma que aun existe en cuanto a la enfermedad adictiva dificulta la búsqueda de atencion por parte de quien la padece y su familia.

.No existen datos completos sobre la magnitud del problema de consumo de sustancias y de adicción en este grupo de la población. Las encuestas nacionales de adiciones (actualmente ENCODAT “Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco) solo se enfocan en la población de 12 a 65 años. Algunos estudios realizados localmente sugieren que hay mayor consumo de drogas medicas en esta edad pero menor consumo de alcohol o drogas ilegales, si comparamos su resultado con la ENA levantada en el mismo tiempo y lugar. (2). Estos estudios son limitados temporal y geográficamente, por lo que sus datos no son extrapolables y las comparaciones resultan limitadas.

El aislamiento social, el duelo y el retiro anticipado son factores de riesgo para consumo de sustancias. (Foto: Pixabay.com)

Factores de riesgo relacionados con el consumo de sustancias en la vejez

La mayoría de los estudios sobre el consumo en la tercera edad se han realizado sobre el alcohol, aunque podrían extrapolarse a otras sustancias. Algunos factores de riesgo encontrados son(5):

  • Físicos:
    • Sexo
      • Masculino alcohol
      • Femenino medicamentos de prescripción
    • Étnia caucásica  
    • Dolor crónico
    • Discapacidades físicas o movilidad reducida
    • Transiciones propias del ciclo de vida
    • Mal estado de salud
    • Enfermedad física crónica / polimorbilidad
    • Carga importante de fármacos / polifarmacia
  • Psiquiátricos
    • Estilo de afrontamiento evitativo
    • Antecedentes de uso problemático de alcohol
    • Enfermedad psiquiátrica previa y / o concurrente
  • Sociales
    • Duelo
    • Retiro inesperado o forzado
    • Aislamiento social

La presencia de estos factores de riesgo pueden alertar al profesional de la salud para indagar propositivamente el consumo de sustancias.

Indicadores consumo ancianos
Poner atencion a indicadores potenciales de consumo puede ayudar a detectar los trastornos por uso de sustancias tempranamente. (Foto: Pixabay.com)

Limitantes para el diagnóstico

De acuerdo con Levonius (4) tres de los principales factores que pueden dificultar el diagnostico de adicción en personas de edad avanzada son:

  1. Aislamiento o Abandono: No hay nadie cerca para alertar sobre un consumo de riesgo. Esto aplica para hogares unipersonales, pero también para hogares nucleares sin hijos, donde un miembro de la pareja puede presentar otros problemas de salud que disminuyan en mayor o menor medida su funcionalidad, con lo que el cónyuge o pareja puede funcionar como cuidador primario. SI dicho cuidador presenta datos de adicción, el miembro dependiente de la pareja difícilmente podrá detectar o alertar sobre el problema.
  2. Retiro o Jubilación: No hay consecuencias laborales que visibilicen el problema. Cuando el fenómeno adictivo empieza a hacer estragos en la funcionalidad de una persona, el área del trabajo puede empezar a resentirse. El retiro o la jubilación dejan fuera la esfera laboral en muchos adultos mayores aunque no en todos, en la citada encuesta(2) se muestra que el 41.4% de los adultos mayores que viven solos aún son económicamente activos.
  3. Normalización social: Muchos adultos mayores, e incluso sus familias, ven el consumo de alcohol como su “último placer”, en algunos estudios (5) se observo que esto genera menor motivación para cambiar su forma de beber que sus contrapartes más jóvenes, ya que no perciben su consumo de alcohol como particularmente severo. 
  4. Inadecuado diagnostico diferencial: Los problemas de consumo pueden confundirse con otras afecciones relacionadas al envejecimiento. Además de indagar propositivamente sobre el consumo de sustancias y de utilizar instrumentos de tamizaje, sería conveniente considerar el diagnostico diferencial de adicción cuando estén presentes algunos indicadores potenciales de uso indebido y abuso de sustancias en la persona adulta mayor. Kuerbis et al(5) lista los siguientes indicadores:
  • Síntomas físicos o indicadores potenciales
    • Caídas, contusiones y quemaduras
    • Mala higiene  o problemas de autocuidado
    • Cefaleas o mareos
    • Incontinencia
    • Mayor tolerancia al alcohol u otros medicamentos, o respuesta inusual a los mismos
    • Desnutrición
    • Convulsiones “ideopaticas”
    • Déficits sensoriales
    • Dolor crónico (que en muchos casos puede implicar demanda de analgésicos)
    • Blackouts o lagunas mentales
  • Síntomas cognitivos o indicadores potenciales
    • Desorientación
    • Perdida de memoria
    • Dificultades recientes en la toma de decisiones
    • Deterioro cognitivo general
  • Síntomas psiquiátricos o indicadores potenciales
    • Alteraciones, problemas o insomnio del sueño
    • Ansiedad
    • Depresión
    • Cambios de humor excesivos
  • Síntomas sociales o indicadores potenciales
    • Problemas familiares
    • Problemas financieros
    • Problemas legales
    • Aislamiento social
    • Quedarse sin medicación antes de lo programado
    • Pedir prestados medicamentos a otros

Por supuesto ninguno de estos indicadores es especifico de la adicción ni mucho menos patognomónico. Ante la presencia de algunos de estos datos el adulto mayor deberá ser evaluado por un profesional de la salud (idealmente un médico geriatra) quien deberá de descartar otras comorbilidades como causas de estos. En todo caso su uso como señal de alarma que requiere la atención de un profesional de la salud es útil para el adulto mayor y su familia.

Foto: Pixabay.com

Conclusiones

El diagnostico de la enfermedad adictiva, de suyo ya difícil por las características propias del trastorno, se vuelve mas complicado en personas de la tercera edad, donde las señales de consumo comunes en otros grupos de edad están ausentes en los adultos mayores. Conocer los factores de riesgo para consumo y los indicadores potenciales de abuso en ancianos, puede ayudar al profesional de la salud a detectar los trastorno por uso de sustancias en esta grupo de edad, así como su oportuna referencia a servicios de tratamiento especializado en adicciones.

Referencias:

  1. Borges, G., et al. (2014). Prevalencia y factores asociados al consumo de tabaco, alcohol y drogas en una muestra poblacional de adultos mayores del Distrito Federal. Salud Mental, 37(1), 15.
  2. COMUNICADO DE PRENSA NÚM. 475/19: ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS DE EDAD (1º DE OCTUBRE). (2019). Mexico. Recuperado a partir de https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2019/edad2019_Nal.pdf
  3. Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017: Reporte Alcohol
  4. Levounis, P., Zerbo, E., & Aggarwal, R. (2017). Guía para la evaluación y el tratamiento de las adicciones. Barcelona: Elsevier
  5. Kuerbis, A., Sacco, P., Blazer, D., & Moore, A. (2014). Substance Abuse Among Older Adults. Clinics In Geriatric Medicine, 30(3), 629-654. 
  6. Becerra – Pino, M., & Arteaga – Jiménez, J. (2017). Trastorno por consumo de sustancias en la vejez. Enfoque psicosocial. Rev. Arg. De Gerontología Y Geriatría31(1), 3-13.
  7. Hansen Rodríguez, G. (2019). ESTIGMA, CONSUMO DE DROGAS Y ADICCIONES: Conceptos, implicaciones y recomendaciones (1st ed.). RIOD. Recuperado a partir de https://riod.org/wp-content/uploads/2019/06/ESTIGMA-CONSUMO-DE-DROGAS-Y-ADICCIONES.pdf

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